El fútbol tiene reglas claras que han perdurado durante décadas, como los dos tiempos de 45 minutos. Sin embargo, en algunas ocasiones, el deporte ha sido escenario de experimentos poco convencionales.
Uno de los casos más curiosos ocurrió en 1994, cuando el entrenador inglés Terry Venables decidió cambiar por completo la estructura de un partido amistoso.
Un formato fuera de lo común
En lugar de los tradicionales dos tiempos, el encuentro se disputó en tres periodos de 30 minutos cada uno. Esta decisión rompió con el formato clásico del fútbol y llamó la atención de jugadores y aficionados.
El objetivo del experimento
La intención de Venables no era revolucionar el reglamento, sino aprovechar el amistoso para probar diferentes tácticas, hacer rotaciones y dar más minutos a varios futbolistas en un mismo partido.
Este tipo de formatos es más común hoy en entrenamientos o pretemporadas, pero en aquel momento resultaba innovador.
Una curiosidad que quedó en la historia
Aunque el experimento no se trasladó al fútbol oficial, el partido quedó como una de las anécdotas más curiosas del deporte.
Demuestra que, incluso en un juego con reglas tan establecidas, siempre ha habido espacio para probar ideas nuevas.

