El fútbol ha dejado expulsiones polémicas, duras e incluso injustas, pero pocas tan insólitas como la protagonizada por Lee Todd en el año 2000. El futbolista inglés pasó a la historia por recibir una tarjeta roja… apenas dos segundos después del inicio del partido.
El encuentro, de carácter amateur, acababa de comenzar cuando el árbitro dio el pitazo inicial. En ese momento, Todd comentó en voz alta una frase coloquial refiriéndose al sonido del silbato. Sin embargo, el juez interpretó la expresión como lenguaje ofensivo dirigido hacia él.
La reacción fue inmediata: tarjeta roja directa.
Todd no había tocado el balón, no había cometido falta alguna y ni siquiera se había iniciado una jugada.
La decisión sorprendió a jugadores, cuerpo técnico y aficionados. Aunque el partido continuó, el incidente se volvió viral y aún hoy es recordado como una de las expulsiones más rápidas y extrañas de la historia del fútbol.
Este caso refleja cómo la interpretación arbitral y el reglamento pueden generar situaciones tan inesperadas como memorables. Un simple comentario bastó para escribir una página insólita en la historia del deporte rey.