El fútbol ha vivido partidos tensos, polémicas arbitrales y peleas entre jugadores. Sin embargo, uno de los episodios más caóticos ocurrió en 2011 durante un encuentro de la quinta división del fútbol argentino.
El partido enfrentaba a Claypole y Victoriano Arenas, dos equipos con una fuerte rivalidad en el ascenso. Lo que parecía un partido normal terminó convirtiéndose en uno de los encuentros más insólitos de la historia del fútbol.
Una batalla campal tras el pitazo final
Cuando el árbitro Damián Rubino señaló el final del partido, la tensión acumulada durante los 90 minutos explotó. Jugadores de ambos equipos comenzaron a discutir y, en cuestión de segundos, la situación escaló hasta convertirse en una pelea generalizada.
A la confrontación no solo se sumaron los futbolistas que estaban en el campo. También participaron suplentes e integrantes del cuerpo técnico, lo que convirtió la escena en una auténtica batalla campal.
Una decisión histórica
Ante el caos total, Rubino tomó una decisión drástica para dejar constancia disciplinaria de lo ocurrido. El árbitro terminó mostrando 36 tarjetas rojas, expulsando a jugadores titulares, suplentes y miembros del cuerpo técnico involucrados en la pelea.
Este hecho quedó registrado como uno de los mayores números de expulsiones en un solo partido en el fútbol argentino.
Un episodio que quedó en la historia
El encuentro entre Claypole y Victoriano Arenas pasó a la historia como uno de los partidos más caóticos del fútbol de ascenso. La cifra de 36 expulsiones sigue siendo recordada como un ejemplo extremo de cómo la tensión en el fútbol puede salirse completamente de control.

